Las horas extra se volvieron normales y nadie se atreve a reclamarlas
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 46 años y trabajo desde hace 9 años en un call center de Trujillo. El problema es que las horas extra se volvieron normales y nadie se atreve a reclamarlas.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una capacitación obligatoria. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
Una carrera se construye con decisiones difíciles, y quedarse por costumbre también es una decisión. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Cómo pondrían límites sin quedar como una persona poco comprometida?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.