Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará — Huancayo: la verdad que por fin necesitaba contar
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 50 años, vivo en Huancayo y esta es la verdad que casi nadie conoce: Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará.
El secreto comenzó hace aproximadamente 22 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten conversaciones sobre dinero que me obligan a medir cada palabra, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Cada vez es más difícil separar la privacidad legítima de una mentira que ya está causando daño. Hace poco, durante una reunión del trabajo, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Estoy intentando preparar una conversación honesta sin convertir la preparación en otra forma de posponerla. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Es peor la verdad o la sensación de haber sido engañados durante tanto tiempo?
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