Abandoné una carrera hace meses, pero continúo fingiendo que todo avanza con normalidad — Lima: meses de dudas y una decisión pendiente
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 54 años, vivo en Lima y esta es la verdad que casi nadie conoce: Abandoné una carrera hace meses, pero continúo fingiendo que todo avanza con normalidad.
El secreto comenzó hace aproximadamente 15 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten llamadas en las que debo responder sin revelar demasiado, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Lo que más me preocupa no es la reacción inicial, sino que dejen de confiar en mí por haber callado tanto. Hace poco, durante una llamada del banco, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
El silencio me dio tiempo al comienzo, pero ahora ese tiempo también tiene un costo para quienes confían en mí. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Estoy esperando el momento correcto o simplemente posponiendo algo inevitable?
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