Todos piensan que sigo en el mismo empleo, aunque me despidieron y todavía no me atrevo a contarlo en Puno
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 44 años, vivo en Puno y esta es la verdad que casi nadie conoce: Todos piensan que sigo en el mismo empleo, aunque me despidieron y todavía no me atrevo a contarlo.
El secreto comenzó hace aproximadamente 19 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten reuniones donde escucho suposiciones sobre mi vida y permanezco en silencio, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Lo que más me preocupa no es la reacción inicial, sino que dejen de confiar en mí por haber callado tanto. Hace poco, durante una conversación con mi pareja, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Estoy intentando preparar una conversación honesta sin convertir la preparación en otra forma de posponerla. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Cómo empezarían una conversación que puede cambiar la imagen que todos tienen de ustedes?
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