Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará — Chimbote: el detalle que nadie más conocía
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 41 años, vivo en Chimbote y esta es la verdad que casi nadie conoce: Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará.
El secreto comenzó hace aproximadamente 11 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten documentos y fechas que escondo para ganar un poco más de tiempo, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Pronto habrá un evento familiar donde probablemente la verdad salga aunque yo no esté preparado. Hace poco, durante una conversación sobre el futuro, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Lo que más temo no es la sorpresa, sino que interpreten cada recuerdo reciente como parte de un engaño. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿La sinceridad tardía repara algo o solo demuestra que nunca debí ocultarlo?
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