Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda en Huancayo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 35 años, vivo en Huancayo y esta es la verdad que casi nadie conoce: Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda.
El secreto comenzó hace aproximadamente 22 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten mensajes cotidianos que parecen simples hasta que preguntan por el futuro, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
La situación ya está afectando mi sueño y mi capacidad de disfrutar momentos que antes eran normales. Hace poco, durante una conversación sobre el futuro, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Entiendo que proteger mi privacidad no es lo mismo que permitir que otras personas decidan basándose en una mentira. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Cómo empezarían una conversación que puede cambiar la imagen que todos tienen de ustedes?
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