Una decisión de mi juventud podría cambiar la forma en que mi pareja me ve si alguna vez la conoce — Iquitos: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 35 años, vivo en Iquitos y esta es la verdad que casi nadie conoce: Una decisión de mi juventud podría cambiar la forma en que mi pareja me ve si alguna vez la conoce.
El secreto comenzó hace aproximadamente 3 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten llamadas en las que debo responder sin revelar demasiado, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
El secreto empezó como una forma de ganar tiempo, pero ahora involucra decisiones de otras personas. Hace poco, durante una reunión de antiguos amigos, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
El silencio me dio tiempo al comienzo, pero ahora ese tiempo también tiene un costo para quienes confían en mí. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Contarían la verdad de inmediato o prepararían primero una salida para las personas afectadas?
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