Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda — Huánuco: meses de dudas y una decisión pendiente
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 39 años, vivo en Huánuco y esta es la verdad que casi nadie conoce: Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda.
El secreto comenzó hace aproximadamente 8 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten documentos y fechas que escondo para ganar un poco más de tiempo, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Pronto habrá un evento familiar donde probablemente la verdad salga aunque yo no esté preparado. Hace poco, durante una reunión del trabajo, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Estoy intentando preparar una conversación honesta sin convertir la preparación en otra forma de posponerla. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Es peor la verdad o la sensación de haber sido engañados durante tanto tiempo?
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