Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará — Arequipa: una conversación que lo cambió todo
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 37 años, vivo en Arequipa y esta es la verdad que casi nadie conoce: Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará.
El secreto comenzó hace aproximadamente 22 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten planes familiares construidos con información incompleta, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Pronto habrá un evento familiar donde probablemente la verdad salga aunque yo no esté preparado. Hace poco, durante una celebración familiar, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Contar la verdad no borrará lo ocultado, aunque podría ser el primer paso para dejar de agrandar el problema. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Contarían la verdad de inmediato o prepararían primero una salida para las personas afectadas?
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