Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará — Cajamarca: una historia que todavía sigue abierta
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 24 años, vivo en Cajamarca y esta es la verdad que casi nadie conoce: Estoy construyendo un negocio en secreto porque no quiero escuchar críticas antes de saber si funcionará.
El secreto comenzó hace aproximadamente 7 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten documentos y fechas que escondo para ganar un poco más de tiempo, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Alguien más conoce la verdad y me pidió que sea yo quien hable antes de que se enteren por otra vía. Hace poco, durante una conversación sobre el futuro, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Entiendo que proteger mi privacidad no es lo mismo que permitir que otras personas decidan basándose en una mentira. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿La sinceridad tardía repara algo o solo demuestra que nunca debí ocultarlo?
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