Abandoné una carrera hace meses, pero continúo fingiendo que todo avanza con normalidad — Tumbes: la verdad que por fin necesitaba contar
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 24 años, vivo en Tumbes y esta es la verdad que casi nadie conoce: Abandoné una carrera hace meses, pero continúo fingiendo que todo avanza con normalidad.
El secreto comenzó hace aproximadamente 13 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten llamadas en las que debo responder sin revelar demasiado, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Hay días en que estoy a punto de contarlo, pero una frase o un comentario me hace retroceder. Hace poco, durante una celebración familiar, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Contar la verdad no borrará lo ocultado, aunque podría ser el primer paso para dejar de agrandar el problema. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿La sinceridad tardía repara algo o solo demuestra que nunca debí ocultarlo?
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