Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda — Chincha: el detalle que nadie más conocía
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 27 años, vivo en Chincha y esta es la verdad que casi nadie conoce: Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda.
El secreto comenzó hace aproximadamente 14 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten conversaciones sobre dinero que me obligan a medir cada palabra, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Pronto habrá un evento familiar donde probablemente la verdad salga aunque yo no esté preparado. Hace poco, durante una conversación sobre el futuro, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Lo que más temo no es la sorpresa, sino que interpreten cada recuerdo reciente como parte de un engaño. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Es peor la verdad o la sensación de haber sido engañados durante tanto tiempo?
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