Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda — Huancayo: una promesa difícil de cumplir
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 38 años, vivo en Huancayo y esta es la verdad que casi nadie conoce: Llevo meses recibiendo apoyo psicológico y lo oculto porque en mi familia todavía juzgan pedir ayuda.
El secreto comenzó hace aproximadamente 14 meses. En ese momento pensé que solo necesitaba unos días para ordenar las cosas antes de hablar. Después llegaron nuevas preguntas, compromisos y conversaciones, y fui respondiendo con medias verdades para evitar una reacción que no sabía manejar.
Lo más difícil es que mi vida cotidiana continúa con normalidad. Se repiten comentarios bien intencionados que me recuerdan la versión que todos creen, mientras yo calculo cada palabra para no revelar demasiado. No disfruto mentir; de hecho, cada gesto de confianza me recuerda que la otra persona decide sin tener toda la información.
Cada vez es más difícil separar la privacidad legítima de una mentira que ya está causando daño. Hace poco, durante una conversación con mi pareja, estuve a punto de decirlo todo. No lo hice y desde entonces siento que perdí otra oportunidad.
Estoy intentando preparar una conversación honesta sin convertir la preparación en otra forma de posponerla. También entiendo que contar un secreto no borra las consecuencias de haberlo guardado. ¿Estoy esperando el momento correcto o simplemente posponiendo algo inevitable?
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