Me convertí en la otra persona sin saberlo — Cañete: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 27 años y conocí en Cañete a alguien que aseguraba estar separado. Nos vimos durante 5 meses y nunca sentí que estuviera escondiéndome porque tenía respuestas para cada situación.
Nos conocimos a través de un proyecto laboral. Decía que todavía compartía algunos asuntos con su expareja, pero que la relación había terminado. Yo creí esa versión porque nunca me pidió dinero ni hizo promesas exageradas.
La verdad apareció por un segundo teléfono que siempre estaba en silencio. Descubrí que no solo seguía en pareja, sino que su vida cotidiana era muy distinta a la que me describía. Cuando lo enfrenté, insistió en que la relación estaba rota y que solo necesitaba tiempo para irse.
La pareja me escribió y me mostró fechas que demostraban que ambos habíamos recibido mentiras diferentes.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco usar los años compartidos como excusa para tolerar cualquier cosa. Sé que no conocía toda la verdad, pero también me pregunto si ignoré señales porque quería creerle. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
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