Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Lima: meses de dudas y una decisión pendiente · cada día lo veo de una forma distinta
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 37 años, vivo en Lima y llevo 4 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con una amistad de muchos años. La conversación se volvió frecuente durante 3 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante un viaje de fin de semana cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
La otra persona dice que no quiere seguir escondiéndose y me pidió tomar una decisión.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
La confianza no parece volver con promesas, sino con decisiones consistentes durante mucho tiempo. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
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