Mi pareja decía que era solo alguien del grupo de amigos, pero encontré algo más — Huancayo: una historia que todavía sigue abierta
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 31 años, vivo en Huancayo y llevaba 13 años con mi pareja. Hasta hace poco creía que teníamos problemas normales de rutina, pero nada que no pudiéramos conversar.
Las dudas comenzaron por una amistad que comenzó a aparecer en todos sus planes. Al principio intenté no imaginar lo peor y acepté explicaciones que ahora me parecen demasiado fáciles. Sin embargo, los detalles se fueron acumulando: ausencias, respuestas cortas y una distancia que no existía antes.
Finalmente descubrí que se trataba de alguien del grupo de amigos. No fue una escena de película; fue una conversación incómoda, silencios largos y la sensación de que una parte de mi vida se había organizado a mis espaldas. Mi pareja admitió que la relación paralela llevaba aproximadamente 9 meses, aunque asegura que ya terminó.
Lo peor es que todavía lo quiero y esa realidad me hace sentir débil, aunque sé que querer a alguien no obliga a quedarse.
Desde entonces reviso mentalmente cada conversación anterior y descubro señales que en su momento parecían normales. También intento seguir con mi rutina, pero la situación aparece en momentos inesperados y cambia mi manera de interpretar cualquier silencio.
Intento diferenciar entre perdonar de verdad y quedarme únicamente por miedo a empezar de nuevo. No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco deseo acostumbrarme a vivir revisando cada explicación. ¿La confianza puede reconstruirse después de algo así o solo estoy prolongando el final?
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