Me convertí en la otra persona sin saberlo — Abancay: meses de dudas y una decisión pendiente · cada día lo veo de una forma distinta
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 52 años y conocí en Abancay a alguien que aseguraba estar separado. Nos vimos durante 9 meses y nunca sentí que estuviera escondiéndome porque tenía respuestas para cada situación.
Nos conocimos a través de una aplicación de citas. Decía que todavía compartía algunos asuntos con su expareja, pero que la relación había terminado. Yo creí esa versión porque nunca me pidió dinero ni hizo promesas exageradas.
La verdad apareció por una contraseña nueva y una preocupación exagerada por dejar el celular boca abajo. Descubrí que no solo seguía en pareja, sino que su vida cotidiana era muy distinta a la que me describía. Cuando lo enfrenté, insistió en que la relación estaba rota y que solo necesitaba tiempo para irse.
Me pidió que guardara silencio porque había hijos y asuntos familiares, pero sentí que estaba usando esa situación para evitar consecuencias.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
Sé que el cariño no borra la traición y que la culpa tampoco repara por sí sola el daño causado. Sé que no conocía toda la verdad, pero también me pregunto si ignoré señales porque quería creerle. ¿Debería contar toda la verdad aunque eso termine la relación?
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