Mi pareja decía que era solo alguien del grupo de amigos, pero encontré algo más — Cusco: una promesa difícil de cumplir
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 26 años, vivo en Cusco y llevaba 5 años con mi pareja. Hasta hace poco creía que teníamos problemas normales de rutina, pero nada que no pudiéramos conversar.
Las dudas comenzaron por mensajes archivados con un nombre que no reconocía. Al principio intenté no imaginar lo peor y acepté explicaciones que ahora me parecen demasiado fáciles. Sin embargo, los detalles se fueron acumulando: ausencias, respuestas cortas y una distancia que no existía antes.
Finalmente descubrí que se trataba de alguien del grupo de amigos. No fue una escena de película; fue una conversación incómoda, silencios largos y la sensación de que una parte de mi vida se había organizado a mis espaldas. Mi pareja admitió que la relación paralela llevaba aproximadamente 9 meses, aunque asegura que ya terminó.
Lo peor es que todavía lo quiero y esa realidad me hace sentir débil, aunque sé que querer a alguien no obliga a quedarse.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
Asumir responsabilidad significa mirar lo ocurrido sin convertir una mala etapa en una justificación. No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco deseo acostumbrarme a vivir revisando cada explicación. ¿Estoy creyendo una versión conveniente porque me da miedo empezar de nuevo?
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