Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Ica: una historia que todavía sigue abierta
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 35 años, vivo en Ica y llevo 11 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con un compañero de estudios. La conversación se volvió frecuente durante 2 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante una cena después del trabajo cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
No tenemos hijos, pero sí una vida construida, proyectos y familias que ya se consideran una sola.
Desde entonces reviso mentalmente cada conversación anterior y descubro señales que en su momento parecían normales. También intento seguir con mi rutina, pero la situación aparece en momentos inesperados y cambia mi manera de interpretar cualquier silencio.
La confianza no parece volver con promesas, sino con decisiones consistentes durante mucho tiempo. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Es posible perdonar sin olvidar o estoy exigiéndome algo que todavía no puedo dar?
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