Perdoné una infidelidad, pero la confianza no volvió — Sullana: una historia que todavía sigue abierta
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 44 años, vivo en Sullana y hace 3 meses descubrí que mi pareja me había sido infiel con una vecina. Decidí quedarme porque aún existía cariño y porque ambos dijimos querer reparar la relación.
Al comienzo hubo transparencia, conversaciones largas y cambios concretos. Fuimos capaces de hablar de cosas que habíamos evitado durante años. Sin embargo, con el tiempo mi miedo regresó por detalles pequeños, como una foto enviada por error al grupo equivocado.
Mi pareja dice que entiende mis dudas, pero también siente que jamás podrá terminar de pagar por lo ocurrido.
La relación tiene momentos buenos y no quiero reducirla únicamente a la traición. Aun así, la confianza ya no aparece de manera natural: tengo que decidirla todos los días, y eso cansa a los dos.
Los días siguientes fueron una mezcla de normalidad y tensión. Seguimos cumpliendo horarios, respondiendo mensajes familiares y haciendo cosas cotidianas, pero cada conversación importante parece detenerse justo antes de llegar al tema que realmente necesitamos enfrentar.
No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco usar los años compartidos como excusa para tolerar cualquier cosa. Me pregunto si estoy sanando lentamente o si solo aprendí a vivir incómodo para no enfrentar una separación. ¿Debería contar toda la verdad aunque eso termine la relación?
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