Mi pareja decía que era solo un compañero de estudios, pero encontré algo más — Puno: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 48 años, vivo en Puno y llevaba 15 años con mi pareja. Hasta hace poco creía que teníamos problemas normales de rutina, pero nada que no pudiéramos conversar.
Las dudas comenzaron por un viaje de trabajo que no figuraba en ningún correo. Al principio intenté no imaginar lo peor y acepté explicaciones que ahora me parecen demasiado fáciles. Sin embargo, los detalles se fueron acumulando: ausencias, respuestas cortas y una distancia que no existía antes.
Finalmente descubrí que se trataba de un compañero de estudios. No fue una escena de película; fue una conversación incómoda, silencios largos y la sensación de que una parte de mi vida se había organizado a mis espaldas. Mi pareja admitió que la relación paralela llevaba aproximadamente 2 meses, aunque asegura que ya terminó.
Desde entonces intenta demostrarme que quiere reparar lo ocurrido, me muestra el teléfono y propone terapia, pero yo ya no reconozco la tranquilidad que tenía antes.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
La confianza no parece volver con promesas, sino con decisiones consistentes durante mucho tiempo. No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco deseo acostumbrarme a vivir revisando cada explicación. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.