Descubrí la infidelidad por una amistad que comenzó a aparecer en todos sus planes — Puno: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 23 años, vivo en Puno y llevaba 12 años con mi pareja. Hasta hace poco creía que teníamos problemas normales de rutina, pero nada que no pudiéramos conversar.
Las dudas comenzaron por una amistad que comenzó a aparecer en todos sus planes. Al principio intenté no imaginar lo peor y acepté explicaciones que ahora me parecen demasiado fáciles. Sin embargo, los detalles se fueron acumulando: ausencias, respuestas cortas y una distancia que no existía antes.
Finalmente descubrí que se trataba de su expareja. No fue una escena de película; fue una conversación incómoda, silencios largos y la sensación de que una parte de mi vida se había organizado a mis espaldas. Mi pareja admitió que la relación paralela llevaba aproximadamente 9 meses, aunque asegura que ya terminó.
Desde entonces intenta demostrarme que quiere reparar lo ocurrido, me muestra el teléfono y propone terapia, pero yo ya no reconozco la tranquilidad que tenía antes.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
La confianza no parece volver con promesas, sino con decisiones consistentes durante mucho tiempo. No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco deseo acostumbrarme a vivir revisando cada explicación. ¿Debería contar toda la verdad aunque eso termine la relación?
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