Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Nazca: el miedo de empezar nuevamente
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 47 años, vivo en Nazca y llevo 8 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con una amistad de mi familia. La conversación se volvió frecuente durante 5 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante una capacitación fuera de la ciudad cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
La otra persona dice que no quiere seguir escondiéndose y me pidió tomar una decisión.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
Sé que el cariño no borra la traición y que la culpa tampoco repara por sí sola el daño causado. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.