Me convertí en la otra persona sin saberlo — Lima: lo que ocurrió cuando dejé de fingir · cada día lo veo de una forma distinta
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 50 años y conocí en Lima a alguien que aseguraba estar separado. Nos vimos durante 2 meses y nunca sentí que estuviera escondiéndome porque tenía respuestas para cada situación.
Nos conocimos a través de un proyecto laboral. Decía que todavía compartía algunos asuntos con su expareja, pero que la relación había terminado. Yo creí esa versión porque nunca me pidió dinero ni hizo promesas exageradas.
La verdad apareció por una amistad que comenzó a aparecer en todos sus planes. Descubrí que no solo seguía en pareja, sino que su vida cotidiana era muy distinta a la que me describía. Cuando lo enfrenté, insistió en que la relación estaba rota y que solo necesitaba tiempo para irse.
Corté el contacto, aunque todavía recibo mensajes donde promete que ahora sí terminará todo.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
Intento diferenciar entre perdonar de verdad y quedarme únicamente por miedo a empezar de nuevo. Sé que no conocía toda la verdad, pero también me pregunto si ignoré señales porque quería creerle. ¿La confianza puede reconstruirse después de algo así o solo estoy prolongando el final?
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