Me convertí en la otra persona sin saberlo — Huánuco: una promesa difícil de cumplir
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 25 años y conocí en Huánuco a alguien que aseguraba estar separado. Nos vimos durante 12 meses y nunca sentí que estuviera escondiéndome porque tenía respuestas para cada situación.
Nos conocimos a través de una aplicación de citas. Decía que todavía compartía algunos asuntos con su expareja, pero que la relación había terminado. Yo creí esa versión porque nunca me pidió dinero ni hizo promesas exageradas.
La verdad apareció por una foto enviada por error al grupo equivocado. Descubrí que no solo seguía en pareja, sino que su vida cotidiana era muy distinta a la que me describía. Cuando lo enfrenté, insistió en que la relación estaba rota y que solo necesitaba tiempo para irse.
La pareja me escribió y me mostró fechas que demostraban que ambos habíamos recibido mentiras diferentes.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
Intento diferenciar entre perdonar de verdad y quedarme únicamente por miedo a empezar de nuevo. Sé que no conocía toda la verdad, pero también me pregunto si ignoré señales porque quería creerle. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
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