Perdoné una infidelidad, pero la confianza no volvió — Tumbes: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 45 años, vivo en Tumbes y hace 20 meses descubrí que mi pareja me había sido infiel con una persona de otra ciudad. Decidí quedarme porque aún existía cariño y porque ambos dijimos querer reparar la relación.
Al comienzo hubo transparencia, conversaciones largas y cambios concretos. Fuimos capaces de hablar de cosas que habíamos evitado durante años. Sin embargo, con el tiempo mi miedo regresó por detalles pequeños, como un viaje de trabajo que no figuraba en ningún correo.
Cada vez que sale sin mí intento parecer tranquilo, aunque por dentro construyo escenarios que me agotan.
La relación tiene momentos buenos y no quiero reducirla únicamente a la traición. Aun así, la confianza ya no aparece de manera natural: tengo que decidirla todos los días, y eso cansa a los dos.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco usar los años compartidos como excusa para tolerar cualquier cosa. Me pregunto si estoy sanando lentamente o si solo aprendí a vivir incómodo para no enfrentar una separación. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
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