Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Pucallpa: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 34 años, vivo en Pucallpa y llevo 8 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con mi expareja. La conversación se volvió frecuente durante 5 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante una reunión del grupo cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
No tenemos hijos, pero sí una vida construida, proyectos y familias que ya se consideran una sola.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
Intento diferenciar entre perdonar de verdad y quedarme únicamente por miedo a empezar de nuevo. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Estoy creyendo una versión conveniente porque me da miedo empezar de nuevo?
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