Mi pareja decía que era solo alguien del grupo de amigos, pero encontré algo más — Huaraz: una historia que todavía sigue abierta
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 36 años, vivo en Huaraz y llevaba 2 años con mi pareja. Hasta hace poco creía que teníamos problemas normales de rutina, pero nada que no pudiéramos conversar.
Las dudas comenzaron por una contraseña nueva y una preocupación exagerada por dejar el celular boca abajo. Al principio intenté no imaginar lo peor y acepté explicaciones que ahora me parecen demasiado fáciles. Sin embargo, los detalles se fueron acumulando: ausencias, respuestas cortas y una distancia que no existía antes.
Finalmente descubrí que se trataba de alguien del grupo de amigos. No fue una escena de película; fue una conversación incómoda, silencios largos y la sensación de que una parte de mi vida se había organizado a mis espaldas. Mi pareja admitió que la relación paralela llevaba aproximadamente 2 meses, aunque asegura que ya terminó.
Lo peor es que todavía lo quiero y esa realidad me hace sentir débil, aunque sé que querer a alguien no obliga a quedarse.
Desde entonces reviso mentalmente cada conversación anterior y descubro señales que en su momento parecían normales. También intento seguir con mi rutina, pero la situación aparece en momentos inesperados y cambia mi manera de interpretar cualquier silencio.
Sé que el cariño no borra la traición y que la culpa tampoco repara por sí sola el daño causado. No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco deseo acostumbrarme a vivir revisando cada explicación. ¿Estoy creyendo una versión conveniente porque me da miedo empezar de nuevo?
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