Perdoné una infidelidad, pero la confianza no volvió — Tacna: la verdad que por fin necesitaba contar
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 36 años, vivo en Tacna y hace 15 meses descubrí que mi pareja me había sido infiel con alguien del grupo de amigos. Decidí quedarme porque aún existía cariño y porque ambos dijimos querer reparar la relación.
Al comienzo hubo transparencia, conversaciones largas y cambios concretos. Fuimos capaces de hablar de cosas que habíamos evitado durante años. Sin embargo, con el tiempo mi miedo regresó por detalles pequeños, como cambios repentinos de horario que nunca coincidían con lo que decía.
Cada vez que sale sin mí intento parecer tranquilo, aunque por dentro construyo escenarios que me agotan.
La relación tiene momentos buenos y no quiero reducirla únicamente a la traición. Aun así, la confianza ya no aparece de manera natural: tengo que decidirla todos los días, y eso cansa a los dos.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco usar los años compartidos como excusa para tolerar cualquier cosa. Me pregunto si estoy sanando lentamente o si solo aprendí a vivir incómodo para no enfrentar una separación. ¿Debería contar toda la verdad aunque eso termine la relación?
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