Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Chimbote: el detalle que nadie más conocía
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 30 años, vivo en Chimbote y llevo 4 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con una amistad de muchos años. La conversación se volvió frecuente durante 7 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante una cena después del trabajo cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
Yo no sé si lo ocurrido revela que mi relación terminó hace tiempo o si solo busqué fuera algo que debía conversar dentro.
Desde entonces reviso mentalmente cada conversación anterior y descubro señales que en su momento parecían normales. También intento seguir con mi rutina, pero la situación aparece en momentos inesperados y cambia mi manera de interpretar cualquier silencio.
Asumir responsabilidad significa mirar lo ocurrido sin convertir una mala etapa en una justificación. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Estoy creyendo una versión conveniente porque me da miedo empezar de nuevo?
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