Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Ica: la verdad que por fin necesitaba contar
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 43 años, vivo en Ica y llevo 8 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con una vecina. La conversación se volvió frecuente durante 9 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante un viaje de fin de semana cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
La otra persona dice que no quiere seguir escondiéndose y me pidió tomar una decisión.
Los días siguientes fueron una mezcla de normalidad y tensión. Seguimos cumpliendo horarios, respondiendo mensajes familiares y haciendo cosas cotidianas, pero cada conversación importante parece detenerse justo antes de llegar al tema que realmente necesitamos enfrentar.
Sé que el cariño no borra la traición y que la culpa tampoco repara por sí sola el daño causado. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Debería contar toda la verdad aunque eso termine la relación?
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