Perdoné una infidelidad, pero la confianza no volvió — Trujillo: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 30 años, vivo en Trujillo y hace 8 meses descubrí que mi pareja me había sido infiel con una persona del trabajo. Decidí quedarme porque aún existía cariño y porque ambos dijimos querer reparar la relación.
Al comienzo hubo transparencia, conversaciones largas y cambios concretos. Fuimos capaces de hablar de cosas que habíamos evitado durante años. Sin embargo, con el tiempo mi miedo regresó por detalles pequeños, como una conversación borrada que quedó abierta en la computadora.
Yo pensaba que perdonar significaba dejar de preguntar; ahora entiendo que quizá solo significaba intentar seguir.
La relación tiene momentos buenos y no quiero reducirla únicamente a la traición. Aun así, la confianza ya no aparece de manera natural: tengo que decidirla todos los días, y eso cansa a los dos.
Los días siguientes fueron una mezcla de normalidad y tensión. Seguimos cumpliendo horarios, respondiendo mensajes familiares y haciendo cosas cotidianas, pero cada conversación importante parece detenerse justo antes de llegar al tema que realmente necesitamos enfrentar.
Intento diferenciar entre perdonar de verdad y quedarme únicamente por miedo a empezar de nuevo. Me pregunto si estoy sanando lentamente o si solo aprendí a vivir incómodo para no enfrentar una separación. ¿Debería contar toda la verdad aunque eso termine la relación?
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