Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Tacna: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 50 años, vivo en Tacna y llevo 9 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con un compañero de estudios. La conversación se volvió frecuente durante 8 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante una reunión de antiguos compañeros cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
Mi pareja ha estado más cariñosa últimamente y cada gesto de confianza me hace sentir peor.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
Asumir responsabilidad significa mirar lo ocurrido sin convertir una mala etapa en una justificación. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿La confianza puede reconstruirse después de algo así o solo estoy prolongando el final?
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