Me convertí en la otra persona sin saberlo — Chimbote: la verdad que por fin necesitaba contar
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 31 años y conocí en Chimbote a alguien que aseguraba estar separado. Nos vimos durante 2 meses y nunca sentí que estuviera escondiéndome porque tenía respuestas para cada situación.
Nos conocimos a través de un evento social. Decía que todavía compartía algunos asuntos con su expareja, pero que la relación había terminado. Yo creí esa versión porque nunca me pidió dinero ni hizo promesas exageradas.
La verdad apareció por una amistad que comenzó a aparecer en todos sus planes. Descubrí que no solo seguía en pareja, sino que su vida cotidiana era muy distinta a la que me describía. Cuando lo enfrenté, insistió en que la relación estaba rota y que solo necesitaba tiempo para irse.
La pareja me escribió y me mostró fechas que demostraban que ambos habíamos recibido mentiras diferentes.
Lo ocurrido también cambió la forma en que me veo a mí mismo. A veces siento rabia, otras vergüenza y otras una tristeza tranquila que aparece cuando recuerdo lo seguro que me sentía antes de conocer toda la verdad.
Asumir responsabilidad significa mirar lo ocurrido sin convertir una mala etapa en una justificación. Sé que no conocía toda la verdad, pero también me pregunto si ignoré señales porque quería creerle. ¿Una infidelidad emocional pesa igual que una física?
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