Perdoné una infidelidad, pero la confianza no volvió — Tacna: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 39 años, vivo en Tacna y hace 12 meses descubrí que mi pareja me había sido infiel con una persona que conoció por redes. Decidí quedarme porque aún existía cariño y porque ambos dijimos querer reparar la relación.
Al comienzo hubo transparencia, conversaciones largas y cambios concretos. Fuimos capaces de hablar de cosas que habíamos evitado durante años. Sin embargo, con el tiempo mi miedo regresó por detalles pequeños, como una cuenta secundaria en redes sociales.
Yo pensaba que perdonar significaba dejar de preguntar; ahora entiendo que quizá solo significaba intentar seguir.
La relación tiene momentos buenos y no quiero reducirla únicamente a la traición. Aun así, la confianza ya no aparece de manera natural: tengo que decidirla todos los días, y eso cansa a los dos.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
No quiero decidir desde la rabia, pero tampoco usar los años compartidos como excusa para tolerar cualquier cosa. Me pregunto si estoy sanando lentamente o si solo aprendí a vivir incómodo para no enfrentar una separación. ¿Es posible perdonar sin olvidar o estoy exigiéndome algo que todavía no puedo dar?
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