Fui infiel y ahora no sé si confesarlo — Ica: una conversación que lo cambió todo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 49 años, vivo en Ica y llevo 8 años en pareja. Siempre pensé que jamás sería infiel porque conocía el daño que podía causar.
Todo empezó con alguien de un viaje. La conversación se volvió frecuente durante 10 meses y, aunque al comienzo no hubo contacto físico, yo ocultaba mensajes y esperaba esos momentos más de lo que esperaba hablar con mi propia pareja.
Durante una visita inesperada cruzamos el límite que habíamos fingido no ver. Éramos adultos, estábamos completamente conscientes y no puedo culpar al alcohol ni a una confusión. Después acordamos que no volvería a pasar, pero seguimos escribiéndonos y esa parte emocional quizá sea todavía más difícil de cortar.
Yo no sé si lo ocurrido revela que mi relación terminó hace tiempo o si solo busqué fuera algo que debía conversar dentro.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
Intento diferenciar entre perdonar de verdad y quedarme únicamente por miedo a empezar de nuevo. Confesar podría ser honesto, pero también podría trasladarle a mi pareja un dolor que ahora solo cargo yo. Ocultarlo, en cambio, significa continuar una relación basada en una verdad incompleta. ¿Ustedes pedirían explicaciones una vez más o se irían sin mirar atrás?
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