Me convertí en la otra persona sin saberlo — Huánuco: la verdad que por fin necesitaba contar
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 46 años y conocí en Huánuco a alguien que aseguraba estar separado. Nos vimos durante 7 meses y nunca sentí que estuviera escondiéndome porque tenía respuestas para cada situación.
Nos conocimos a través de un proyecto laboral. Decía que todavía compartía algunos asuntos con su expareja, pero que la relación había terminado. Yo creí esa versión porque nunca me pidió dinero ni hizo promesas exageradas.
La verdad apareció por un mensaje que apareció en la pantalla mientras conducía. Descubrí que no solo seguía en pareja, sino que su vida cotidiana era muy distinta a la que me describía. Cuando lo enfrenté, insistió en que la relación estaba rota y que solo necesitaba tiempo para irse.
Corté el contacto, aunque todavía recibo mensajes donde promete que ahora sí terminará todo.
He hablado con una sola persona de confianza, que me pidió no decidir desde la culpa ni desde el miedo a estar solo. El consejo tiene sentido, aunque aplicarlo es mucho más difícil cuando todavía existen cariño, costumbre y planes compartidos.
La confianza no parece volver con promesas, sino con decisiones consistentes durante mucho tiempo. Sé que no conocía toda la verdad, pero también me pregunto si ignoré señales porque quería creerle. ¿Es posible perdonar sin olvidar o estoy exigiéndome algo que todavía no puedo dar?
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