Nos comportamos como pareja, aunque nadie se atreve a decirlo — Huaraz: lo que ocurrió cuando dejé de fingir · necesito escuchar otras opiniones
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 25 años, vivo en Huaraz y pensaba que ya no volvería a sentir una conexión tranquila con alguien. La persona de esta historia es alguien que conocí en una boda; ninguno conocía a muchas personas y terminamos acompañándonos durante toda la fiesta.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo un mensaje de “¿llegaste bien?” que se volvió costumbre, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 4 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Una noche, después de una visita inesperada, confesó que esperaba mis mensajes más de lo que quería admitir. Yo sentía exactamente lo mismo. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Estamos actuando como pareja sin decir que lo somos, y esa indefinición empieza a dolerme. Nuestras familias tienen expectativas muy distintas y ya empezaron a opinar sin que siquiera hayamos definido lo que somos. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
El miedo a perder la amistad me ha protegido del rechazo, aunque también me mantiene lejos de una respuesta. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Creen que una relación que nace de una amistad tiene más posibilidades o más cosas que perder?
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