Una persona inesperada me devolvió las ganas de enamorarme — Puno: el miedo de empezar nuevamente
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 37 años, vivo en Puno y pensaba que ya no volvería a sentir una conexión tranquila con alguien. La persona de esta historia es una persona que conocí en una aplicación; hablamos varias semanas antes de atrevernos a vernos en persona.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo el café que siempre pedía sin azúcar, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 8 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Todo se volvió evidente cuando pasé una semana difícil y fue la única persona que apareció sin que yo tuviera que pedir ayuda. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Todavía no le he dicho directamente lo que siento, aunque sospecho que ya lo sabe por la forma en que me mira. Tiene miedo de comenzar otra relación porque la anterior terminó muy mal y todavía desconfía de sus propias emociones. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
El miedo a perder la amistad me ha protegido del rechazo, aunque también me mantiene lejos de una respuesta. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Estoy apurando una historia bonita por querer tener certezas demasiado pronto?
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