Nos comportamos como pareja, aunque nadie se atreve a decirlo — Puerto Maldonado: el detalle que nadie más conocía
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 34 años, vivo en Puerto Maldonado y pensaba que ya no volvería a sentir una conexión tranquila con alguien. La persona de esta historia es mi mejor amistad desde el instituto; nos conocemos desde hace años y siempre habíamos cuidado mucho la amistad.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo un paraguas que terminamos compartiendo, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 5 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Durante una mudanza, terminamos hablando a solas. Me dijo que conmigo podía mostrarse sin aparentar y esa frase se quedó conmigo. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Nos alejamos unos días para pensar, pero el silencio solo me confirmó cuánto extraño su presencia. Yo tengo planes de cambiar de ciudad y esa persona acaba de establecerse donde vive. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
Estoy intentando separar lo que deseo de lo que realmente podemos construir con nuestras vidas actuales. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Vale la pena comenzar algo sabiendo que pronto tendremos que enfrentar la distancia?
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