Un detalle cambió la forma en que veía nuestra historia — Abancay: meses de dudas y una decisión pendiente
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 41 años, vivo en Abancay y llevaba 4 años sin una relación seria. La persona de esta historia es una amistad que me acompañó durante una ruptura; estuvo presente en una etapa en la que yo no esperaba sentir nada por nadie.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo el asiento que siempre guardaba a mi lado, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 11 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Durante una caminata después del trabajo, terminamos hablando a solas. Me dijo que conmigo podía mostrarse sin aparentar y esa frase se quedó conmigo. Yo intenté actuar con normalidad, pero empecé a notar cada ausencia y cada despedida mucho más de la cuenta.
Nos alejamos unos días para pensar, pero el silencio solo me confirmó cuánto extraño su presencia. Nuestras familias tienen expectativas muy distintas y ya empezaron a opinar sin que siquiera hayamos definido lo que somos. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
Estoy intentando separar lo que deseo de lo que realmente podemos construir con nuestras vidas actuales. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Esperarían a que la situación se resuelva sola o tomarían la iniciativa?
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