Nos comportamos como pareja, aunque nadie se atreve a decirlo — Huaraz: meses de dudas y una decisión pendiente
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 31 años, vivo en Huaraz y llevaba 4 años sin una relación seria. La persona de esta historia es una persona que conocí en una aplicación; hablamos varias semanas antes de atrevernos a vernos en persona.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo un mensaje de “¿llegaste bien?” que se volvió costumbre, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 8 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Una noche, después de una visita inesperada, confesó que esperaba mis mensajes más de lo que quería admitir. Yo sentía exactamente lo mismo. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Nos alejamos unos días para pensar, pero el silencio solo me confirmó cuánto extraño su presencia. Tiene miedo de comenzar otra relación porque la anterior terminó muy mal y todavía desconfía de sus propias emociones. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Cómo hablarían ustedes de esto sin convertirlo en una presión?
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