Tengo miedo de decir lo que siento — Tacna: el miedo de empezar nuevamente
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 34 años, vivo en Tacna y llevaba 5 años sin una relación seria. La persona de esta historia es una persona de otra área del trabajo; coincidíamos solo en reuniones y al principio hablábamos únicamente de pendientes.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo la manera tranquila de escuchar sin interrumpir, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 4 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Todo se volvió evidente cuando pasé una semana difícil y fue la única persona que apareció sin que yo tuviera que pedir ayuda. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Estamos actuando como pareja sin decir que lo somos, y esa indefinición empieza a dolerme. Hay una diferencia de edad que a nosotros no nos pesa, pero sí provoca comentarios de otras personas. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Cómo hablarían ustedes de esto sin convertirlo en una presión?
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