Una persona inesperada me devolvió las ganas de enamorarme — Huancayo: el día en que todo dejó de parecer sencillo
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 32 años, vivo en Huancayo y acababa de salir de una etapa en la que había decidido no involucrarme con nadie. La persona de esta historia es una persona que me ayudó durante una mudanza; lo que debía ser una tarde práctica terminó convirtiéndose en una conversación muy personal.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo un postre que compraba cada vez que nos veíamos, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 2 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
El momento que cambió todo ocurrió durante una reunión del grupo. Me tomó de la mano para tranquilizarme y sentí una cercanía que ya no parecía solo amistad. Yo intenté actuar con normalidad, pero empecé a notar cada ausencia y cada despedida mucho más de la cuenta.
Nos alejamos unos días para pensar, pero el silencio solo me confirmó cuánto extraño su presencia. Yo tengo planes de cambiar de ciudad y esa persona acaba de establecerse donde vive. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
Estoy intentando separar lo que deseo de lo que realmente podemos construir con nuestras vidas actuales. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Esperarían a que la situación se resuelva sola o tomarían la iniciativa?
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