Creo que encontré el amor, pero llegó en el momento más complicado — Ayacucho: una conversación que lo cambió todo · aún no encuentro el momento de hablar
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 31 años, vivo en Ayacucho y llevaba 1 año sin una relación seria. La persona de esta historia es una persona divorciada que conocí en una reunión; ambos llegamos sin ganas de conocer a nadie y terminamos hablando hasta el final.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo las llamadas cortas que terminaban durando más de una hora, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 6 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Durante una cena con amigos, terminamos hablando a solas. Me dijo que conmigo podía mostrarse sin aparentar y esa frase se quedó conmigo. No pasó nada dramático; simplemente dejamos de hablar y nos quedamos mirándonos con una sinceridad nueva.
Hace unos días nos besamos por primera vez y desde entonces todo se siente más bonito, pero también más frágil. Una relación anterior todavía aparece de vez en cuando y eso me hace dudar de si existe espacio real para algo nuevo. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Cómo hablarían ustedes de esto sin convertirlo en una presión?
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