Una persona inesperada me devolvió las ganas de enamorarme — Iquitos: una historia que todavía sigue abierta · aún no encuentro el momento de hablar
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 36 años, vivo en Iquitos y llevaba 3 años sin una relación seria. La persona de esta historia es el hermano de una amiga; lo conocía de vista desde hacía tiempo, pero nunca habíamos conversado a solas.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo la broma interna que nadie más entendía, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 4 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
La señal más clara llegó cuando me contó un plan importante para su futuro y, sin darse cuenta, habló como si yo ya formara parte de él. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Acordamos salir en serio durante un mes y después conversar, pero yo ya estoy mucho más involucrado de lo que pensaba. Nuestras familias tienen expectativas muy distintas y ya empezaron a opinar sin que siquiera hayamos definido lo que somos. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Esperarían a que la situación se resuelva sola o tomarían la iniciativa?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.