Tengo miedo de decir lo que siento — Ayacucho: el detalle que nadie más conocía · todavía busco una respuesta
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 23 años, vivo en Ayacucho y acababa de salir de una etapa en la que había decidido no involucrarme con nadie. La persona de esta historia es alguien que conocí en una boda; ninguno conocía a muchas personas y terminamos acompañándonos durante toda la fiesta.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo los mensajes que llegaban justo cuando tenía un día difícil, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 2 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Durante una visita inesperada, terminamos hablando a solas. Me dijo que conmigo podía mostrarse sin aparentar y esa frase se quedó conmigo. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Acordamos salir en serio durante un mes y después conversar, pero yo ya estoy mucho más involucrado de lo que pensaba. Nuestras familias tienen expectativas muy distintas y ya empezaron a opinar sin que siquiera hayamos definido lo que somos. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
A veces cuidar una historia significa esperar; otras veces significa atreverse a nombrarla. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Vale la pena comenzar algo sabiendo que pronto tendremos que enfrentar la distancia?
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