Intenté mantener distancia y terminé buscándolo otra vez — Huaraz: la verdad que por fin necesitaba contar
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 27 años, la otra persona tiene 31 y ambos somos adultos. Vivo en Huaraz y estaba concentrado en el trabajo y no buscaba ninguna relación. Todo comenzó con un compañero de trabajo de otra área, a partir de las reuniones y los mensajes que se alargaban después del horario.
Durante casi 4 meses la atracción se construyó con detalles pequeños: un postre que compraba cada vez que nos veíamos, mensajes enviados cuando todos dormían y bromas que tenían un significado distinto para nosotros. Yo puse límites más de una vez porque entendía que la situación podía complicarse, pero también esperaba cada encuentro.
Durante una boda, terminó preguntándome directamente si yo también sentía esa tensión. Le respondí que sí antes de pensarlo demasiado. La noche terminó en su departamento. Los dos sabíamos lo que hacíamos y, precisamente por eso, al día siguiente fue imposible llamarlo accidente.
Al día siguiente hablamos para asegurarnos de que ninguno se sintiera incómodo o presionado. Los dos confirmamos que había sido una decisión compartida. Nuestros círculos se cruzan constantemente, así que fingir normalidad se ha convertido en una actuación agotadora. Desde entonces alterno entre querer repetirlo y desear que todo vuelva a ser sencillo.
Intentamos establecer reglas claras: nada de promesas impulsivas, nada de presiones y sinceridad sobre lo que cada uno espera. Aun así, las emociones no están obedeciendo el orden que tratamos de imponerles.
He intentado imaginar cómo sería compartir una semana normal, con cansancio, responsabilidades y desacuerdos, no solo encuentros intensos. Esa pregunta me ayuda a mirar la situación con más claridad, aunque todavía no tengo una respuesta.
No me arrepiento de una decisión consensuada, pero sí quiero hacerme responsable de lo que ocurra después. Sé que el deseo puede hacer que uno idealice a una persona y que una noche intensa no garantiza una relación sana. Aun así, negar lo que siento tampoco está funcionando. ¿Ustedes cortarían todo antes de que se complique más o intentarían descubrir si hay algo real?
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