Tengo miedo de decir lo que siento — Sullana: una promesa difícil de cumplir
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 29 años, vivo en Sullana y llevaba 4 años sin una relación seria. La persona de esta historia es un antiguo compañero de universidad; volvimos a encontrarnos cuando cada uno creía estar en otra etapa de su vida.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo el café que siempre pedía sin azúcar, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 6 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
La señal más clara llegó cuando me contó un plan importante para su futuro y, sin darse cuenta, habló como si yo ya formara parte de él. Yo intenté actuar con normalidad, pero empecé a notar cada ausencia y cada despedida mucho más de la cuenta.
Me confesó que siente algo por mí, aunque pidió tiempo para ordenar su vida antes de comenzar una relación. Yo llevaba tiempo diciendo que no quería compromisos y ahora me cuesta reconocer que cambié de opinión. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
Estoy intentando separar lo que deseo de lo que realmente podemos construir con nuestras vidas actuales. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Debería decirle con claridad lo que siento aunque exista el riesgo de perder la amistad?
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