Creo que encontré el amor, pero llegó en el momento más complicado — Moquegua: meses de dudas y una decisión pendiente
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 39 años, vivo en Moquegua y estaba concentrado en el trabajo y convencido de que el amor podía esperar. La persona de esta historia es una persona que conocí en una aplicación; hablamos varias semanas antes de atrevernos a vernos en persona.
La cercanía creció sin grandes gestos. Empezamos compartiendo el café que siempre pedía sin azúcar, después llegaron las conversaciones sobre familia, miedos y planes que normalmente uno no cuenta tan rápido. Durante casi 8 meses insistí en que solo estaba disfrutando de una buena amistad, aunque cada vez esperaba más nuestros encuentros.
Durante una boda, terminamos hablando a solas. Me dijo que conmigo podía mostrarse sin aparentar y esa frase se quedó conmigo. Desde ese día los mensajes cambiaron de tono y comenzamos a buscarnos incluso cuando no había una excusa concreta.
Estamos actuando como pareja sin decir que lo somos, y esa indefinición empieza a dolerme. Los dos tenemos horarios complicados y responsabilidades que hacen que vernos sea mucho más difícil de lo que parecía. Lo extraño es que cuando estamos juntos todo parece sencillo, pero al pensar en el futuro aparecen demasiadas preguntas.
No quiero idealizar a esta persona, pero tampoco minimizar lo bien que me hace sentir su presencia. No quiero perder una conexión que me hace bien, pero tampoco deseo quedarme en una espera indefinida por miedo a hablar. ¿Cómo hablarían ustedes de esto sin convertirlo en una presión?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.